miércoles, 25 de agosto de 2010
En Tiempos de Revolución...
En este aparente juego de palabras, en mi humilde opinión, radica un punto fundamental con el teatro y no le pongo apellidos: que si es de calle o es de esquina, de sala o de piscina. Es teatro con sus matices y sus contextos. Hemos perdido de vista las grandes preguntas: ¿para quién lo hacemos? ¿Cómo que vamos enamorar, enardecer, atraer y distanciar ?.., ¿cuál es el público que hay que construir ?
No podemos hacer políticas culturales que no entiendan al hacedor y su público: nuestro público, nuestro pueblo, nuestra multitud. Con el permiso de las plataformas editoriales de este proceso de cambio, voy hacer un ejemplo para ilustrar lo que a mi juicio pasa en el teatro. De que me sirve una súper imprenta si no hay quien lea, si no hay una construcción del lector y una aceptación del lector que ya camina con sus propios ojos. Es decir los miles de mega eventos que se hacen, deberían ser para coronar un proceso creativo, y no para la ejecución presupuestaria de una gestión cultural de un ente determinado, llámese alcaldías, gobernaciones, o, Ministerios. Eso sería el mundo al revés como lo escribe Galeano. Definitivamente las cosas no se decretan; se construyen.
En mis veinticinco años de amor en el teatro, aún me maravillo al sentir ese cruce complementario del actor y su público. El asombro y compromiso de éste último, y en mi caso particular, el de los barrios de Caracas. Por eso retomo la idea de la construcción de ese público que siempre ha estado fuera del circuito establecido: del trasnocho o del antiguo ateneo que, aún mantiene su público, porque su movimiento cuarto republicano lo construyó. Y ahora hay una especie de parasitismo y no de transformación de ese público por los entes del Estado. EL compromiso por el nuevo público se posterga y se diluye por una clase que en sus actos responde al Estado burgués.
Cualquiera pudiera decir que este escrito es pura crítica y nada de aportes, que no existe propuesta. Y es esa la excusa de los/as burócratas y mercenarios del arte. Malas noticias para ellos: porque hay gente del teatro que estamos en revolución, que nos abrimos pasos por las trochas donde no llega la burocracia cultural, y que vamos de manera artesanal aportando en la construcción de nuestro público. Ejemplo de ello es el proyecto autosustentable de trabajo voluntario y libertario “Caravana Aquiles Nazoa” donde participamos como Caballo Teatro. Ahorcados económicamente sí, pero la pelea no lo determina solo lo económico. ¿Es este el único camino?, claro que no, la diversidad es el otro gran aliado.
El estado burgués sigue bajo la premisa de la oferta y la demanda. Utiliza a los grupos artísticos culturales como operadores que llevaran al equilibrio la oferta cultural, compitiendo entre sí: premisa capitalista de igualdad de oportunidades. ¿Y qué carajo pasa con la igualdad de condiciones? Por eso creo fundamental quebrar la lógica de la libre empresa (libre competencia), o del enemigo oculto del Capitalismo de Estado. La propuesta sigue siendo el socialismo, la solidaridad económica y la complementación creativa del hecho artístico, en donde, los hacedores del teatro no nos veamos como enemigos o “competencia” si no como partes que proponen la construcción de un nuevo público, el de una nueva sociedad. Suena rebuscado, tal vez, solo bastaría pasar por Catia tv y su solidaridad con caballo teatro, el TETECA preocupación por la formación de actores, por el histórico ENTERPOLA, por el proyecto original del Nuevo Circo. Razones hay muchas para el optimismo en tiempos de revolución.
Horacio Méndez.
martes, 30 de marzo de 2010
Punta Brava, 04 de Octubre de 2009
La organización como siempre estuvo a cargo de la comunidad, quienes con sus propios recursos y apoyo de diferentes entes del estado hicieron posible la realización de este evento para animar a la comunidad a continuar adelante en su proceso organizativo.
jueves, 25 de marzo de 2010
Mamera, El Naranjal: 2 de Agosto de 2009
La comunidad de El Naranjal, zona agrícola ubicada a pocos minutos de la Estación del Metro Mamera en la ciudad de Caracas, es un territorio verde conservado así por sus habitantes quienes tienen poco más de 30 años viviendo en este sector.
Ensimismados por la basta vegetación que los rodea ahora están experimentando una apertura hacia el entorno poco amigable que los bordea, al sumarse con todos sus bemoles a la construcción de la Revolución Bolivariana y Socialista en Venezuela.
Es en este punto en el que la Caravana Aquiles Nazoa se cruza con estos hombres y mujeres, agricultores urbanos, para estimular el fortalecimiento del Poder Popular y la articulación de diversos movimientos sociales y colectivos artísticos, en busca por diferentes caminos de un único objetivo: lograr una sociedad más justa e incluyente para todos y todas. Esta acción intentamos hacerla praxis con nuestra mejor arma: el arte escénico en sus diferentes variantes como el teatro y el malabar.
CREO EN LOS PODERES CREADORES DEL PUEBLO…
domingo, 15 de noviembre de 2009
AUGUSTO BOAL, para jóvenes y no tanto. 3ra. Parte
Entre arte e izquierda no hay contradicción.
La obra más destacada de Augusto Boal es, como ya lo hemos señalado, Teatro del Oprimido 1 y 2. Esta maravillosa obra está asentada en tres grandes teóricos:
Karl Marx, filósofo alemán quien desarrolló una densa producción de textos sobre la crítica al capitalismo y una propuesta alternativa para transformar este modelo económico, en un modelo humano, que nada tiene que ver con el tan manoseado “capitalismo más humano, social”, o “capitalismo civilizado” en contraposición a la crítica que lanzara el Papa Juan Pablo II1.
Bertolt Brecht, dramaturgo alemán quien contrapone el teatro épico al teatro aristotélico, al proponer la teoría del distanciamiento a través de la cual el público asistente dejaría de ser pasivo y se cuestionaría a sí mism@ su compromiso con la humanidad, en cuanto al hecho revolucionario de transformar las estructuras de nuestras sociedades, las cuales habían terminado aceptando como natural la existencia de ricos y pobres, y estimular así a través del arte la búsqueda comprometida de la liberación de la opresión, propia del modelo capitalista.

Y Paulo Freire, educador brasilero quien planteó lo propio a través de la teoría de una educación liberadora, en la que los estudiantes dejaran de ser meros bancos, depositarios de los saberes constituidos o legitimados por la academia en la figura del maestro/a - profesor/a y que se reconocieran los saberes del pueblo, tan legítimos como los de los académicos. Es decir que la relación enseñanza-aprendizaje estuviera soportada sobre una comunicación dialógica: emisor-receptor / receptor-emisor en vez de la clásica relación unipersonal: emisor=banco / receptor=deposito. Paulo quería sacudir esta estructura absolutamente desigual. Que el maestro/a y el profesor/a reconociera que mientras se enseña también se aprende y que el estudiante se diera cuenta de que mientras se aprende también se enseña.





